
Como psicoterapeuta junguiana considero la psicoterapia un encuentro entre dos personas en el que ambas resultan modificadas. La psicoterapia es un espacio seguro, contenido, donde atender el propio malestar, trabajarlo y elaborarlo mediante la palabra para propiciar un encuentro más pleno con uno mismo y con los demás.
Ansiedad, depresión, adicciones, paranoia, desorientación, insomnio, somatizaciones… hay momentos en que el malestar psíquico invade nuestra identidad y nuestra vida. Desatender sistemáticamente el malestar psicológico lo cronifica. El diálogo que abre la psicoterapia acoge el dolor haciendo presente el pasado, reparando aquello de lo que uno se responsabiliza y desatando el propio potencial para dirigirse al futuro.
Jung llamó a este proceso de llegar a ser uno mismo proceso de individuación. Se trata de una tarea propia y única de cada persona, a la que la terapia se propone dar respuesta valorando las necesidades, el contexto y las características particulares de la persona que consulta.
Las primeras sesiones
En las sesiones iniciales se acoge la demanda de la persona que acude a la consulta y se explora la problemática para luego ofrecer la propuesta de un plan de tratamiento donde paciente y terapeuta elaboran conjuntamente el malestar y despliegan los recursos para integrarlo y resolverlo.
El trabajo terapéutico
Se realiza mediante la palabra, la reflexión, la comprensión y una escucha plenamente activa en el acompañamiento de los procesos.
Los aportes del inconsciente, a través de las imágenes oníricas, pueden integrarse en los contenidos conscientes. A veces utilizo técnicas de terapias creativas, dependiendo de la disponibilidad del paciente y de las características de su malestar.
No podemos cambiar nada a menos que lo aceptemos. [ Carl Gustav Jung ]